Dra Gutierrez Martin. Especialista en Cirugía Cardiovascular: 

Existen diversas opciones de tratamiento quirúrgico para la insuficiencia venosa crónica de miembros inferiores en función de las venas afectadas y las características del paciente.

 

a) Cirugía convencional: se realiza la extracción de las venas afectadas mediante incisiones quirúrgicas.

a. Stripping: en los casos en que la vena safena interna o externa son incompetentes y hay que extirparlas, se aísla la misma del sistema venoso en su extremo distal (tobillo) y proximal (ingle en el caso de la safena interna y cara posterior de la rodilla en el caso de la safena externa) mediante incisiones quirúrgicas y seguidamente se extraen en su totalidad con una guía de plástico (stripper). Esta cirugía es la que se ha realizado durante más tiempo en el tratamiento de esta patología y, si bien se sigue realizando, cada vez en menor medida puesto que hay mayor incidencia de hematomas, infecciones y dolor en el postoperatorio inmediato que con otras técnicas.

b. Varicectomías: el resto de las dilataciones varicosas que puede presentar el paciente se pueden extirpar mediante miniincisiones de unos 5 mm de longitud y extracción de la vena afectada. Estas miniincisiones generalmente no presentan complicaciones en el postoperatorio y suelen cicatrizar muy bien.


b) CHIVA (Conservación Hemodinámica de la Insuficiencia Venosa Ambulatoria): Se basa en realizar desconexiones estratégicas de los puntos de fuga detectados en el estudio por eco-doppler o puntos en que la sangre va en sentido contrario a lo que sería el retorno venoso normal. Mediante la eco-doppler se detectan esos puntos que es donde se realizarán las incisiones para eliminar los puntos de fuga de los que dependen las varices. De este modo no es necesario extirpar o destruir las safenas. Tienen un mayor riesgo de recidiva de varices que los otros tipos de cirugía.



c) Tratamiento endovascular: se basa en la oclusión (esclerosis) o fibrosis del interior de la vena safena interna o externa mediante la aplicación de un sistema de bloqueo, ablación o sellado endovenoso (dentro de la pared del vaso); evitando tener que extraer la vena. Hay tres opciones de tratamiento endovenoso:

a. Ablación mediante endoláser: se introduce la fibra del láser mediante punción guiada por eco de la vena safena hasta su punto de origen y se realizan quemaduras cada 10 mm de su recorrido. De este modo se consigue la oclusión de la safena sin la necesidad de realizar incisiones quirúrgicas. La recuperación postoperatoria suele ser muy satisfactoria y las complicaciones más frecuentes son dolor y palpación de cordón indurado en cara interna del muslo (que desaparece en unos meses) y, de forma excepcional, quemaduras cutáneas.

b. Ablación mediante radiofrecuencia: en este caso se utilizan ondas de radio para generar calor y provocar la fibrosis de la vena safena. Tanto el procedimiento como el postoperatorio son similares a la ablación por láser.

c. Esclerosis con espuma: se introduce un catéter por punción en la luz de la vena safena y se inyecta la espuma esclerosante en todo su recorrido. Evita el riesgo de quemaduras pero presenta un mayor riesgo de trombosis venosa profunda por migración de la espuma al sistema venoso profundo.

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