Las válvulas dañadas pueden ser cambiadas por prótesis valvulares, que son válvulas artificiales, aunque en ocasiones la válvula se puede reparar, lo cual es mejor opción cuando el resultado funcional es satisfactorio. Existen dos tipos de válvulas artificiales: mecánicas y biológicas.

Las válvulas mecánicas no sufren desgaste, por lo que podríamos decir que son para siempre, pero obligan a tomar medicación anticoagulante de por vida (Sintrom® o Aldocumar®) que precisa de unos análisis de sangre periódicos para ajustar las dosis y pueden agravar hemorragias que se produzcan por otros motivos.

Las válvulas biológicas sólo precisan este tratamiento durante un periodo corto de tiempo (3 a 6 meses) pero se deterioran con el paso de los años (10 a 20 años), tras lo cual es preciso cambiarlas en una nueva operación. Por ello están más indicadas en personas mayores de 70 años.

El cirujano decidirá qué la válvula es la más adecuada para usted y se lo planteará.

facebook
twitter
linkedin