Dr Velázquez y Velázquez.
Especialista en Cirugía Cardiovascular: 


Los anticoagulantes orales son medicamentos que hacen que la sangre tarde más tiempo en coagular, con el fin de evitar la trombosis y/o embolia. Se recomienda la anticoagulación en muchos pacientes de cirugía cardiovascular, como los pacientes portadores de prótesis de válvulas mecánicas o los pacientes sometidos a embolectomías o cirugía de arritmias.

Los anticoagulantes orales más empleados impiden la fabricación en el hígado de unas proteínas necesarias para que se produzca la coagulación. Para ello evitan el aprovechamiento de la vitamina K por el hígado. La vitamina K, como todas las vitaminas, no se fabrica en el organismo, sino que tenemos que conseguirla de nuestros alimentos.

 

La acción de los anticoagulantes orales sobre la vitamina K es competitiva y dosis dependiente, es decir, cuanto más vitamina K tome el paciente en su dieta, más dosis de fármaco será necesaria. Y en sentido contrario, si tomamos poca vitamina K, necesitaremos menos fármaco. Por ello recuerde que TOMAR MÁS FÁRMACO O MENOS DEPENDERÁ DE LA CANTIDAD DE VITAMINA K DE SU DIETA Y DEL FUNCIONAMIENTO DE SU HÍGADO. NECESITAR MÁS O MENOS FÁRMACO QUE OTRO PACIENTE NO ES MEJOR NI PEOR. Su objetivo debe ser tener unos niveles de coagulación estables, no tomar menos fármaco.

Es fácil adivinar que, si la cantidad de vitamina K de su dieta varía mucho y la dosis del fármaco no se modifica, unas veces tendremos mucho efecto del tratamiento (la sangre “muy líquida”) y otras veces poco (la sangre “muy espesa”). Es decir, el contenido en vitamina K de su dieta puede interferir en la eficacia del tratamiento, favoreciendo tanto un exceso como un defecto.

Por este motivo, es conveniente que siga las recomendaciones dietéticas que le adjuntamos a continuación, que le ayudarán a alcanzar el nivel de anticoagulación deseado.

1.- La mayor parte de la vitamina K procede de los alimentos de origen vegetal, especialmente hortalizas o verduras de hoja verde como las espinacas, el brócoli, el repollo, la lechuga romana, las endibias, la col rizada, la remolacha, los espárragos y algunas clases de soja fermentada. Estos alimentos no están prohibidos pero deben ser controlados en la dieta.

2.- Tome al menos tres piezas de fruta al día (prácticamente de cualquier tipo salvo algunas, como el kiwi o aguacate) y unos 30 g de frutos secos una o dos veces por semana (nueces, almendras crudos). Evite las ciruelas pasas.


3.- Las verduras y hortalizas DEBEN seguir formando parte de su dieta. Si bien, es conveniente evitar aquellas con gran cantidad de vitamina K. Las dividiremos en tres grupos:

a) Verduras y hortalizas “seguras” (poco contenido en vitamina K, <5mcg/100g): Puede comerlas con normalidad.  

  • Champiñones
  • Rábano
  • Cebolla
  • Patatas
  • Calabaza
  • Berenjenas
  • Calabacín
  • Pimiento rojo

b) Verduras y hortalizas “intermedias” (medio contenido en vitamina K): Debe ingerirlas en cantidades moderadas e intentando ser regular en su consumo:

  • Pimiento verde
  • Tomate maduro
  • Pepino (sin piel)
  • Lechuga iceberg
  • Zanahoria
  • Apio
  • Guisantes
  • Espárrago blanco
  • Incluimos especial mención al gazpacho. Puede tomarse de forma moderada y regular, por ejemplo, tomar un vaso de gazpacho al día.

c) Verduras y hortalizas “a evitar” (alto contenido en vitamina K, >40mcg/100g):

  • Remolacha
  • Repollo
  • Espárrago verde
  • Tomate verde
  • Te verde
  • Piel de pepino
  • Lechuga romana
  • Brocoli
  • Endivia
  • Acelga
  • Alcachofas
  • Cebollino
  • Perejil
  • Espinacas
  • Col y Coles de bruselas

 

4.- Para completar una dieta saludable incorpore diariamente a su dieta alimentos del grupo de cereales y derivados (pan, arroz, maiz, pasta, preferentemente integral) o similares.

 

5.- Tome legumbres dos a tres veces en semana (lentejas, garbanzos, judías blancas...). Estos alimentos no contienen cantidades importantes de vitamina K.

 

6.- Se recomienda tomar al menos una ración de leche o derivados al día (preferentemente desnatados o semi, para evitar que suba el colesterol).

 

7.- La carne, huevos y otros alimentos de origen animal no suelen contener cantidades apreciables de vitamina K (salvo el hígado) y pueden ser tomados sin preocupación.

 

8.- Algunos alimentos muy grasos pueden contener formas de vitamina K y no son buenos para su salud cardiovascular (aumentan el colesterol malo); por ello, disminuya el consumo de grasas animales (como mantequilla, tocino, bollería industrial, carnes grasas, embutidos, quesos, bacon, nata) y elija más pescado que carne.

 

9.- Evite el consumo de alimentos elaborados con aceites vegetales hidrogenados (los contienen las margarinas y muchos productos de bollería industrial, galletas, alimentos de comida rápida, “comida basura” y precocinados) Además de subir el colesterol, contienen una forma de vitamina K que puede dificultar el control de la anticoagulación.

 

10.- Si tiene costumbre, puede tomar cantidades moderadas de vino o cerveza con las comidas (un vaso al día las mujeres y hasta dos los hombres). Un consumo más elevado de alcohol puede aumentar el efecto de los anticoagulantes y tener otros efectos negativos para la salud.

 

11.- Evite realizar modificaciones drásticas en su dieta habitual como dietas de adelgazamiento con pocos vegetales o aumentar bruscamente la ingesta diaria de alimentos con alto contenido en vitamina K (Ej. tomar brócoli diariamente en temporada).

 

12.- Si tiene problemas digestivos persistentes (diarrea, vómitos) que le impidan comer normalmente deberá alertar a su médico y realizar controles de anticoagulación frecuentes.

 

13.- Debe tener en cuenta que los antibióticos pueden afectar las pruebas de coagulación. Consulte a su médico por que puede ser conveniente realizar ajustes más frecuentes.

 

14.- Tenga en cuenta que una fuente muy importante de vitamina K es la toma de suplementos de vitaminas, de “productos naturales” o de herboristería. No olvide comentarle a su médico todo lo que toma. En algunos casos puede ser la causa de que no se alcance un control adecuado.

 

15.- Tome la medicación anticoagulante todos los días a la misma hora, preferentemente media hora antes de la ingesta de alimentos. No deben tomarse con antiácidos (Almax® o similares).

ADEMÁS RECUERDE QUE LOS PACIENTES PORTADORES DE VALVULAS BIOLÓGICAS PUEDEN NECESITAR EL TRATAMIENTO ANTICOAGULANTE EN LOS PRIMEROS MESES TRAS LA CIRUGÍA, PERO NO DURANTE TODA SU VIDA SI NO TIENEN OTROS FACTORES DE RIESGO DE EMBOLIA/TROMBOSIS.

Basado en Documento de la SEME elaborado por: Gabriel Olveira Fuster y Rosario Vallejo Lima (Servicio de Endocrinología y Nutrición. Hospital Universitario Carlos Haya, Málaga ).

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