ENFERMEDADES DE LA VÁLVULA TRICÚSPIDE

Cirugía de reparación tricúspide.
Se trata de arreglar la válvula tricúspide cuando ésta se muestra insuficiente. Casi siempre se emplea la llamada anuloplastia tricúspide. La anuloplastia tricúspide, al igual que en el caso de la válvula mitral, se emplea cuando el orificio que cierra la válvula se encuentra dilatado, es decir, se ha hecho excesivamente grande por alguna enfermedad cardíaca (generalmente enfermedad de la válvula mitral). De esta forma se consigue reducir el orificio de la válvula y se permite su cierre adecuado. La anuloplastia tricúspide hay que realizarla también con el uso de la máquina de circulación extracorpórea.

La reducción del orificio valvular puede lograrse implantando un anillo sintético alrededor de la propia válvula tricúspide, o bien se pasa un hilo de sutura alrededor de la válvula y se tensa, estrechando así el orificio valvular. Ésta última técnica, una de las de mejor resultado y más ampliamente practicadas en el mundo fue diseñada por un cirujano cardiovascular español, el Dr. Norberto González de Vega

Cirugía de sustitución valvular tricúspide.
Se realiza cuando el problema de la válvula tricúspide no es solo la dilatación de su orificio valvular, sino que existe enfermedad también de sus velos, situación que suele coexistir con enfermedades de la válvula mitral de muchos años de evolución. Es similar a la sustitución valvular mitral pero en este caso sobre la válvula tricúspide. En muy pocas ocasiones es necesario realizar esta intervención, siendo mucho menos frecuente que la reparación tricúspide  

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