Un corazón normal tiene cuatro válvulas, llamadas mitral, aórtica, tricúspide y pulmonar. Como cualquier válvula, las válvulas del corazón sirven para que un fluido (la sangre en este caso) avance sólo en el sentido deseado y no retroceda. Para cumplir su función, estas válvulas se abren y se cierran una vez en cada latido cardiaco.

Cuando funcionan normalmente se abren bien, sin oponer resistencia al paso de la sangre, y se cierran bien, sin permitir que parte de la sangre que ha ido hacia delante vuelva hacia atrás.

Cada una de las válvulas puede presentar dos tipos de lesiones: la llamada estenosis, que significa que la válvula no se abre del todo, oponiendo resistencia al paso de sangre, y la llamada insuficiencia que consiste en que la válvula no se cierra bien del todo, permitiendo que parte de la sangre que ha ido hacia delante vuelva hacia atrás. Además, una misma válvula puede presentar las dos lesiones.

Cuando hay alguna lesión de una o varias válvulas del corazón, éste se adapta a base de trabajar con más esfuerzo del normal. Pasados unos años generalmente, el esfuerzo “extra” que tiene que hacer el corazón en cada latido (el corazón late aproximadamente 36 millones de veces al año) produce una fatiga del mismo que no se resuelve si no se proporciona al paciente una o unas válvulas que abran y cierren bien.

Cuando el corazón no es capaz de bombear la sangre adecuadamente en el sentido correcto por un malfuncionamiento de alguna de sus válvulas, el paciente comienza a presentar los siguientes síntomas:

1.- Sensación de falta de aire o Disnea: El paciente nota que la actividad física que antes realizaba adecuadamente, ahora le provoca sensación de asfixia. Generalmente es un proceso progresivo y es frecuente que se aprecie sobre todo subiendo escaleras o caminando rápido. El paciente poco a poco irá viendo limitada su actividad física y muchas veces considera que esta limitación es fruto de la edad; sin embargo no verá esta misma limitación en personas de su misma edad. Esta disnea llegará a hacerse constante, sintiéndose a los más mínimos esfuerzos e incluso en reposo, siendo siempre más intensa con el ejercicio.

2.- Sensación de falta de aire al acostarse u Ortopnea: El paciente comenzará a dormir cada vez un poco más incorporado porque cuando se acuesta totalmente se notará incómodo y con la respiración agitada. Por ello usará cada vez una almohada mayor o más almohadas para incorporarse. En ocasiones se despertará con sensación de ahogo intensa y algo de tos (disnea paroxística nocturna o asma cardial).

3.- Dolor en el centro del tórax o Dolor precordial o Angina cardíaca: Es un síntoma de sobrecarga intensa del corazón que necesita mucha energía para seguir luchando contra el malfuncionamiento de la válvula. Ocasionalmente, y siempre con esfuerzos físicos, el corazón puede no recibir de las arterias coronarias todo el oxígeno y nutrientes necesarios para generar dicha energía, a pesar de que las coronarias sean normales. Por ello el paciente sentirá angina de pecho.

4.- Edemas en miembros inferiores: Es la acumulación de líquido en las piernas, que hace que estas se hinchen, porque el corazón no puede bombear la sangre adecuadamente desde las piernas.


Este es el motivo de que sea necesario corregir el malfuncionamiento valvular con alguna de las siguientes intervenciones.

 

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